García, Brígida y Edith Pacheco (coords.) (2014), Uso del tiempo y trabajo no remunerado en México

Mariana López Ortega*

Investigadora del Instituto Nacional de Geriatría. México. Correo electrónico: <mariana. lopez@salud.gob.mx>.

Estudios demográficos y urbanos, 2016


Uso del tiempo y trabajo no remunerado en México, de reciente publicación por El Colegio de México, brinda aportaciones significativas al conocimiento sobre el uso del tiempo por individuos de 12 años y más en este país, y en particular sobre el trabajo no remunerado. Las coordinadoras del libro, Brígida García yEdith Pacheco , presentan los resultados de diversos estudios que tienen como objetivo investigar el uso del tiempo en la nación así como la persistente desigualdad social y de género en la división del mismo, al documentar las tasas de participación en distintas actividades y el tiempo dedicado a éstas.

Dicha obra cuenta con la participación de 17 autores en 12 capítulos que incluyen 10 estudios sobre el uso del tiempo y el trabajo no remunerado, una detallada presentación del libro, así como el cuestionario de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2009 (ENUT 2009). En la elaboración del libro destaca el esfuerzo por integrar a diversas generaciones de investigadores, en distintas etapas de su trayectoria profesional, haciendo hincapié en la relevancia de incorporar a las nuevas generaciones a la investigación de este tema.

En el capítulo introductorio "Reflexiones sobre el estudio del uso del tiempo", Brígida García y Edith Pacheco presentan brevemente los capítulos y los estudios en los que se basan éstos, detallando las principales contribuciones que hacen las y los autores en torno al tema. De igual manera, presentan los resultados más relevantes, algunos desafíos conceptuales y metodológicos, y analizan los conceptos y la definición de las distintas actividades incluidas en los estudios, ya sean productivas, no productivas, domésticas, extradomésticas, primarias, remuneradas o no remuneradas. Finalmente, hacen una descripción del cuestionario de la ENUT 2009 y presentan diversos retos en cuanto a la precisión y confiabilidad de este instrumento para captar el tiempo dedicado a distintas actividades, y que pueden llevar a la sobreestimación o subestimación en la medición del uso del tiempo.

En el capítulo II Mercedes Pedrero Nieto presenta un detallado recuento de la importancia del trabajo no remunerado en la economía y distintos métodos para estimar su valor económico, entre otras formas, mediante la utilización de encuestas sobre el uso del tiempo, logrando dar visibilidad a su contribución. Asimismo, describe los resultados de un estudio comparativo sobre la participación en el trabajo para el mercado y en el trabajo no remunerado en Ecuador, México y Perú. Si bien se advierte la dificultad de hacer comparaciones ya que cada país utiliza distintos instrumentos para recolectar información, es importante destacar que las tendencias observadas en los tres países son similares.

Entrando a los estudios sobre uso de tiempo y trabajo no remunerado en México, se pueden identificar primero tres capítulos que presentan un estudio extenso sobre dicho tema a nivel individual y de los hogares a través de la generación de indicadores, la utilidad del uso del tiempo como elemento relevante para medir la pobreza y la identificación de patrones en el uso del tiempo.

En el capítulo III Araceli Damián, en colaboración con Héctor Figueroa, discuten la forma en que se puede incorporar el tiempo en los estudios sobre desigualdad y pobreza, por ser un recurso valioso, además del ingreso, con el cual individuos y hogares satisfacen sus necesidades; tomando las características de los hogares y el tiempo dedicado al trabajo remunerado, calculan la pobreza de tiempo en México a partir de datos de la ENUT 2009 y la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto en los Hogares (ENIGH) 2008 y 2010.

En el capítulo IV Laura Santoyo y Edith Pacheco captan la desigualdad social y de género en el uso del tiempo en México a partir de cuatro índices que desarrollan conceptualmente y calculan a partir de la ENUT 2009. Estos son: el índice de trabajo doméstico; el índice de división sexual del trabajo (articulando trabajo remunerado y no remunerado); el índice de igualdad social que busca medir el grado de la igualdad entre hombres y mujeres en la realización de actividades domésticas, educativas, laborales, recreativas y de necesidades personales; y el índice de calidad de vida que mide qué tanto las personas pueden dedicar tiempo a satisfacer sus necesidades personales, a la educación y a la recreación, actividades relacionadas directamente con la calidad de vida de las personas.

En el capítulo V Estela Rivero y Anairis Hernández Jabalera investigan los patrones de uso del tiempo en México, clasificando a los individuos en grupos que tienen patrones similares y describiendo a los individuos en cada uno de dichos grupos.

Los capítulos restantes presentan los resultados de estudios sobre uso del tiempo en distintos subgrupos de la población que merecen atención especial por exacerbarse las inequidades sociales y de género, o por contar con poca información previa sobre los mismos en cuanto al uso de su tiempo. Encontramos primero dos estudios dedicados al análisis por etnia y tipo de localidad.

En el capítulo VI Edith Pacheco y Nelson Florez investigan la carga global de trabajo en localidades rurales y urbanas al explorar el tiempo dedicado al trabajo doméstico, al trabajo no remunerado, y al cuidado de enfermos, menores de 15 y mayores de 60 años, así como el tiempo dedicado a educación, atención personal y uso de medios de comunicación, haciendo énfasis en la forma en que se cruzan las desigualdades rural-urbana y de género.

En el capítulo VII Teresa Jácome del Moral y Marta Mier y Terán y Rocha presentan un estudio sobre uso del tiempo entre los miembros de hogares indígenas y no indígenas, en el cual caracterizan a dichas poblaciones en localidades rurales y analizan el tiempo que dedican a actividades escolares, sociales y de esparcimiento, así como al trabajo remunerado y no remunerado.

En segundo lugar tenemos dos capítulos enfocados en la participación de los hombres en distintas actividades y la posible existencia de diferencias entre las generaciones en cuanto al tipo e intensidad de participación. En el capítulo VIII Mauricio Rodríguez y Brígida García presentan su estudio sobre el trabajo doméstico y de cuidado masculino, caracterizando a los hombres que realizan dichas actividades; comparan su dedicación con el tiempo dedicado por las mujeres, y estiman los factores asociados a que ellos realicen tales tareas.

En el capítulo IX Olga Rojas y Mario Martínez investigan el uso del tiempo en el ámbito doméstico entre los padres mexicanos. Tras generar una detallada caracterización de las transformaciones en las dinámicas familiares en este país, los autores analizan las tasas de participación y tiempo dedicado por los padres al trabajo doméstico y a la crianza y cuidado de sus hijos menores de 15 años; finalizan con un análisis de los factores asociados a la participación de los padres en la crianza y cuidado de sus hijos.

Finalmente, dos capítulos en este apartado se enfocan en subgrupos de la población poco estudiados con anterioridad en relación con el uso de tiempo. En el capítulo X Landy Sánchez Peña presenta una caracterización de los arreglos familiares en México y analiza la distribución del trabajo doméstico en las parejas mexicanas, en las parejas de doble ingreso, así como las diferencias existentes en la distribución de dicho trabajo en las parejas por nivel de ingreso.

En el capítulo XI Clara Márquez Scotti y Minor Mora Salas indagan en torno a la desigualdad de género y los patrones de uso del tiempo a partir de la condición de empleo de la persona, particularmente del desempleo encubierto. Finalmente, se presenta el cuestionario de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo 2009, instrumento de captación de información principalmente utilizado por los y las autoras en sus estudios.

Los resultados de estas investigaciones apuntan hacia resultados y tendencias similares. Por una parte, se corrobora el hecho de que aun cuando las mujeres participan de manera creciente en actividades fuera del hogar, en general tal participación no se ha visto acompañada de un incremento igual o similar en la participación de los hombres en las actividades domésticas y, en consecuencia, persisten las dobles o triples jornadas de trabajo que las mujeres pueden estar llevando a cabo.

Al estudiar el uso del tiempo y su distribución entre el trabajo no remunerado en el hogar y el extradoméstico (trabajo para el mercado) en distintos subgrupos de la población, el libro en su conjunto permite dar cuenta de la carga que representa el trabajo doméstico y las desigualdades existentes. De particular relevancia son los estudios con población rural e indígena, que en muchas ocasiones están subrepresentados en investigaciones a escala nacional.

De igual manera, el análisis pormenorizado del trabajo doméstico no remunerado permite visualizar la carga de éste por hogar y de manera individual, y al mismo tiempo identificar algunas actividades que es indispensable separar y profundizar en su análisis para poder establecer necesidades y planificar estrategias de apoyo a grupos específicos. Uno de estos casos es el cuidado a personas adultas mayores que necesitan apoyo para realizar actividades cotidianas.

Es interesante que, a pesar de usar distintas encuestas y agrupaciones de actividades consideradas dentro de la clasificación de trabajo no remunerado, los resultados de los estudios logren captar la carga en los hogares y las desigualdades entre subgrupos de la población y estratos socioeconómicos, así como sobre qué tanto abarca el trabajo no remunerado con respecto al extradoméstico o para el mercado.

Uno de los principales aportes del libro es que tanto en el capítulo introductorio (García y Pacheco), como en el desarrollo de varios de los estudios, se incluye una discusión en torno a los desafíos metodológicos que se presentan al investigar sobre el uso de tiempo, en particular en cuanto a la posible sobre/subestimación en la medición de su uso, y la forma en que algunos de los autores ajustan su metodología para tomar esto en cuenta. Sobresale en esta discusión el tiempo dedicado al trabajo doméstico y a otras actividades de manera simultánea, incluyendo los cuidados así como el "estar pendiente" de otra persona.

En el caso de las actividades simultáneas, el tipo de instrumento de recopilación de la información no permite investigar si éstas se realizan ni cuáles son. Asimismo, la actividad de estar pendiente es la que en mayor medida se presenta en las discusiones en torno a la sobre/subestimación en el tiempo, ya que, aun cuando puede verse como una actividad no muy demandante, implica permanecer en el hogar, lo que limita las posibilidades de realizar otras actividades fuera del mismo, ya sean de desarrollo personal, profesional o recreativas. A este fenómeno Mercedes Pedrero lo llama adecuadamente el costo de la libertad, adicional a los costos económicos. Asimismo, se relaciona con el concepto de pobreza de tiempo desarrollado en el estudio de Araceli Damián y Héctor Figueroa y da pie a plantear una pregunta: ¿cómo pueden las mujeres y ciertos grupos de la población tener un pleno desarrollo personal y profesional si a lo largo del ciclo de vida pasan la mayor parte de su tiempo realizando trabajo no remunerado en el hogar?

Asimismo, destaca la discusión en torno a los distintos métodos para captar información sobre uso del tiempo, y en particular las diferencias entre encuestas como las utilizadas en estos estudios, el método de diario y los estudios de observación. De igual manera, en contextos como el mexicano -en donde al hecho de que una parte importante de la población tiene un nivel bajo de escolaridad se le aúnan los problemas usuales de recordatorio-, entregar diarios a los individuos para su llenado puede no resultar conveniente, por lo que en el futuro el análisis de algunas actividades específicas podría enriquecerse con estudios cualitativos que incluyan la observación en campo.

Resulta interesante, como ya se mencionó, que aun usando distintas caracterizaciones de trabajo no remunerado, varios capítulos encuentran resultados similares que apuntan hacia pautas de utilización del tiempo y desigualdades comunes, entre ellas:

  1. La desventaja de las mujeres para dedicar tiempo "libre" a actividades recreativas, de educación formal y de atención a necesidades personales; es decir, se refuerza la desigualdad entre hombres y mujeres en la tasa de participación y el tiempo dedicado al trabajo no remunerado (Damián y Figueroa; Santoyo y Pacheco).
  2. La desigualdad social en el uso del tiempo, de tal forma que -tanto para hombres como para mujeres- los que tienen mejor nivel educativo y ocupación, así como mayor ingreso, realizan menos trabajo no remunerado (Pacheco y Florez; Sánchez; Rojas y Martínez).
  3. Los estereotipos de división sexual del trabajo y la desigualdad socioeconómica se profundizan por tamaño de localidad y etnicidad, en donde se replican e inclusive se amplían las desigualdades. En la comparación entre hogares indígenas con no indígenas, y entre localidades rurales contra urbanas, los hogares indígenas y las localidades rurales presentan una mayor tasa de participación y de tiempo dedicado a labores domésticas que a trabajo extradoméstico o para el mercado (Jácome del Moral y Mier y Terán; Pacheco y Florez).
  4. En materia de cuidados, quienes tienen la posibilidad dan soporte económico en lugar de tiempo, o contratan servicios de apoyo, como el caso de las parejas de doble ingreso que realizan menos trabajo doméstico y son más propensas a contratar servicios de trabajo doméstico o de cuidados. De igual manera, se encuentran diferencias entre hombres y mujeres y por nivel socioeconómico (Pacheco y Florez; Sánchez).
  5. La resistencia de los hombres de estrato socioeconómico bajo a involucrarse en tareas domésticas, nivel en el que las mujeres se dedican casi exclusivamente a labores del hogar. En contraparte, son los hombres en mejor situación económica y que residen en localidades urbanas los que tienen una participación más elevada (Rojas y Martínez).
  6. Las brechas existentes entre mujeres urbanas y rurales. Las primeras tienen menores tasas de participación, menor tiempo medio de participación y menor tiempo social que las segundas (Pacheco y Florez).
  7. El importante papel que tiene la ocupación de las cónyuges en los niveles de participación de los hombres en el trabajo doméstico. El trabajo femenino asalariado está asociado a una mayor colaboración de los varones en las labores domésticas y en el cuidado de los hijos, tanto en términos de tasas de participación como en horas dedicadas a dichas tareas (Rojas y Martínez).
  8. La concentración de las parejas de doble ingreso en los estratos de mejor posición económica genera una desigualdad adicional en el uso del tiempo en la población mexicana. Es entre las parejas con mayores recursos en donde se perciben las menores cargas de trabajo doméstico en relación con sus recursos materiales, sociales e institucionales. Así, el nivel económico del hogar profundiza la brecha de género: mientras más pobre, más grande la brecha (Sánchez).

Los estudios que definen a los hombres como su universo de estudio resultan fundamentales no sólo para avanzar en el conocimiento en torno al uso del tiempo en el país, sino también para identificar las condiciones que permitan generar recomendaciones o estrategias de apoyo específicas y/o focalizadas. La participación de los hombres en el trabajo doméstico y el cuidado varía según las actividades que se incluyan en cada estudio. Es significativo el hallazgo de que los hombres son más propensos a efectuar tareas asociadas al cuidado de sus hijos que a las labores domésticas, reafirmando la resistencia social y cultural de los varones a realizarlas y su creencia de que éstas son exclusivas de las mujeres (Rojas y Martínez; Rodríguez y García).

Destaca también la discusión sobre la forma en que el trabajo extradoméstico en los hombres constituye un obstáculo importante para su participación en el trabajo no remunerado y el cuidado, ya que claramente hay una ausencia de políticas que permitan, a aquellos que así lo desean, participar activamente, destacando la falta de prestaciones para los varones, como el no tener acceso a guarderías a menos que sean viudos o tengan la patria potestad de los hijos, y la poca flexibilidad del mercado de trabajo y de la legislación laboral en el país, entre otras.

Es interesante también notar los resultados de varios estudios que tuvieron como objeto investigar distintos patrones y posibles transformaciones en las tasas de participación y tiempo dedicado entre las generaciones más jóvenes, y mediante la incorporación del momento del ciclo de vida familiar en que se encuentran los individuos (Hernández y Rivero; Rodríguez y García; Rojas y Martínez). Principalmente, encontrar resultados que apoyan el planteamiento de un incipiente cambio generacional y sociocultural en el cual los menores de 40 años y los más escolarizados muestran mayor apertura en cuanto a su disponibilidad a realizar trabajo no remunerado en el hogar, y en especial con respecto a su participación en el cuidado de dependientes y personas mayores (Rodríguez y García). Ciertamente, que dichos estudios se basen en datos con representatividad a nivel nacional -en oposición a la mayoría de los estudios previos basados en muestras locales o grupos de población específicos representa un avance significativo en la investigación sobre estos cambios.

En cuanto a la metodología de los estudios, es relevante la utilización de métodos innovadores como el análisis de correspondencia y su presentación gráfica (Pacheco y Florez), y los modelos de perfiles latentes (Rivero y Hernández), ya que no se han utilizado mucho en la investigación en México y resultan muy adecuados para identificar subgrupos con características similares y compararlos entre sí. De igual manera, destaca la revisión de los distintos métodos para estimar el valor económico del trabajo no remunerado, debido no sólo a la importancia de estimarlo en general, sino en actividades específicas, como los cuidados a personas adultas mayores y niños en México, entre otras. Lo anterior permite no sólo visualizar el papel fundamental del trabajo no remunerado en el mantenimiento del bienestar de las personas y en su aportación económica, sino también servir como referencia para elaborar estrategias de atención a distintos subgrupos de la población.

Algunos puntos de partida para el desarrollo de futuros estudios y para la generación de estrategias específicas

En la generación de estrategias de apoyo a los adultos mayores es indispensable analizar de forma separada el trabajo de cuidados y ayuda que se les brinda, con la finalidad de identificar necesidades y grupos a los cuales auxiliar de manera focalizada. De especial interés será analizar la posibilidad de replicar/ajustar algunos de los indicadores desarrollados en el libro, por ejemplo, los índices generados por Santoyo y Pacheco (índice de trabajo doméstico, índice de división sexual del trabajo, índice de igualdad social, índice de calidad de vida), así como la estimación del valor de estos cuidados.

Para el caso del estudio de los cuidados y apoyo para las personas adultas mayores será necesario explorar si existen divergencias entre las generaciones, así como las diferentes etapas del ciclo de vida en que se encuentran los cuidadores, por ejemplo, adultos mayores cuidando a su pareja, o adultos mayores cuidando a sus padres o hermanos. Asimismo, es importante tratar de identificar a aquellas personas que realizan cuidados para miembros del hogar de distintas edades de manera simultánea, por ejemplo, para hijos y padres, ya que en cada caso la carga y los costos económicos y de oportunidad son diferentes, y en consecuencia las estrategias de apoyo podrían ser igualmente diferenciadas.

Parece importante explorar qué pasa con la baja participación en el trabajo de voluntariado. Por ejemplo, Pacheco y Florez encuentran que tan sólo 3% de la población declara realizar este tipo de actividades (p. 272). Podríamos preguntarnos si esto se debe a cuestiones de reporte, es decir, de lo que la gente percibe como trabajo voluntario, de cuestiones socioculturales, o si está más asociado a conceptos como la pobreza de tiempo, en donde el tiempo libre para dedicarse a tareas extradomésticas de cualquier tipo es escaso.

Adicionalmente, como resultado de lo encontrado en varios estudios, parece indispensable generar estrategias que permitan promover el cambio generacional que apunta hacia una mayor participación de los hombres (jóvenes) y a fomentar aquellos factores que propician el empoderamiento de las mujeres y el fortalecimiento de sus márgenes de negociación respecto al reparto del trabajo familiar. Habrá que investigar entonces: ¿qué impulsa este cambio?, ¿se limita a mayores niveles de educación formal?, ¿a oportunidades de empleo?, ¿a la existencia (o ausencia) de políticas de reconciliación trabajo-familia o corresponsabilidad social?, ¿a cambios socioculturales?

Indagar mediante estudios cualitativos podría brindar información de utilidad en la generación de políticas y estrategias de equidad, por ejemplo, modificaciones en las prestaciones o en la legislación laboral, y nuevas campañas en medios de fomento a la corresponsabilidad social.

Sin duda, este volumen presenta un avance fundamental en el conocimiento no sólo del uso del tiempo en México, sino de las inequidades sociales y de género que aún persisten en el país. Adicionalmente, el dar cuenta de la importante contribución del trabajo no remunerado, tanto económica como en el mantenimiento individual de las personas, nos permite contar con nuevos datos fundamentales para la formulación de políticas públicas y acciones específicas en materia de corresponsabilidad social. Su lectura contribuirá a identificar las condiciones y problemáticas en torno al uso del tiempo y la dedicación al trabajo no remunerado, su impacto en las personas y la dinámica de los hogares, e idealmente coadyuvará a interesar a nuevos sectores en el conocimiento y estudio del tema.

La edición del libro y la realización de los estudios incluidos en el mismo contaron con el apoyo de ONU-Mujeres México, el Instituto Nacional de las Mujeres, así como de un nutrido grupo de investigadores de El Colegio de México y en especial del Centro de Estudios Demográficos, Urbanos y Ambientales (CEDUA).

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ESTUDIOS DEMOGRÁFICOS Y URBANOS, vol. 34, núm. 3 (102), septiembre-diciembre, 2019, es una publicación electrónica cuatrimestral editada por El Colegio de México, A.C., con domicilio en Carretera Picacho Ajusco núm. 20, col. Ampliación Fuentes del Pedregal, delegación Tlalpan, C.P. 14110, Ciudad de México, tel. +52 (55) 5449 3031, página web: www.colmex.mx, correo electrónico: ceddurev@colmex.mx. Editor responsable: Manuel Ángel Castillo. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo: 04-2016-031810381800-203, ISSN impreso: 0186-7210, ISSN electrónico: 2448-6515, ambos otorgados por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Responsable de la última actualización de este número: Leticia Argüelles, Carretera Picacho Ajusco núm. 20, col. Ampliación Fuentes del Pedregal, delegación Tlalpan, C.P. 14110, Ciudad de México. Fecha de última modificación, 09 de septiembre de 2019.

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