¿Selección positiva o negativa? Inserción de la migración interna y el desplazamiento forzado en el mercado laboral urbano de Colombia, 2001-2006*

Adriana Carolina Silva**Juan Carlos Guataquí***

Facultad de Ciencias Económicas, Universidad Militar Nueva Granada. Correo electrónico: adriana.silva@unimilitar.edu.co. Facultad de Economía, Universidad del Rosario. Correo electrónico: juan.guataqui@urosario.edu.co.

* Adriana Carolina Silva Arias es economista de la Universidad del Rosario (Colombia), realizó una maestría en Economía en la Universidad de los Andes (Colombia) y se encuentra actualmente realizando su doctorado en Estudios de Población en El Colegio de México (México). Es profesora del programa de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Militar Nueva Granada (Colombia), líder del Grupo de Estudios Macroeconómicos (Gesma) y ha sido consultora del Fondo Nacional de Proyectos de Desarrollo (Fonade). Sus líneas de investigación son: demografía y economía laboral, política monetaria y desarrollo financiero, y aprendizaje en economía.
* Juan Carlos Guataquí Roa es economista de la Universidad Nacional de Colombia y maestro en Economía por dicha universidad así como por la Universidad de Warwick (Inglaterra). En esta última universidad se doctoró en Sociología con una tesis que analiza el desplazamiento forzado y la migración interna en Colombia entre 1950 y 2002. Ha sido director general de Empleo del Ministerio de Trabajo de Colombia, coinvestigador del Centro de Migración, Política y Sociedad (Compas) de la Universidad de Oxford y consultor del Banco Mundial, entre otros. Entre sus intereses de investigación se encuentran migración y desplazamiento, economía laboral, análisis económico del derecho y aspectos institucionales de la política social.


Resumen

Se analizan los determinantes socioeconómicos de la inserción laboral de migrantes recientes y de desplazados forzados en las diez principales ciudades de Colombia utilizando información de la Encuesta Continua de Hogares (2001-2006). Se adapta el marco teórico de selección del migrante internacional de Borjas (1982, 1985, 1987, 1990) a los casos de migración interna voluntaria o involuntaria. Además, mediante la estimación de un modelo Logit para conocer la propensión a ocuparse y de ecuaciones mincerianas para determinar el nivel de ingreso laboral, ilustramos el proceso de selección positiva de los migrantes económicos recientes y sustentamos empíricamente los resultados teóricos esperados de selección negativa de la inserción laboral del desplazado forzado al mercado laboral urbano.

Recibido: 09-07-2007; Aceptado: 05-07-2010

Estudios demográficos y urbanos, 2011

Palabras clave: migración interna, desplazamiento forzado, Colombia, selección del migrante.
Key words: internal migration, forced displacement, Colombia, IDPS, migrant selection.

Introducción

El análisis del papel de los aspectos migratorios internos en la evolución demográfica de Colombia parece oscilar entre dos percepciones académicas, una en cierto modo proactiva y la otra reactiva. La primera gira en torno a la migración económica, que como parte del proceso de desarrollo del país se ha presentado en sucesivas o continuas oleadas migratorias del campo a la ciudad; tales oleadas han sido conformadas en su mayor parte por individuos, no por familias, en busca de mejores oportunidades económicas. Teóricamente esta corriente fue originalmente enmarcada en torno a la economía del desarrollo (Lewis, 1954) y posteriormente se desarrolló en estudios basados en el supuesto de que la decisión de migrar se toma en función del diferencial de ingresos entre la región de origen y la de destino, y de la probabilidad de obtener un empleo en el destino final, lo que se conoce como la explicación neoclásica de la migración (Arango, 2000).

La segunda percepción, relacionada con enfoques histórico-estructurales, exhibe una visión más sombría del proceso migratorio colombiano. Por una parte se enfatiza el rol dependentista del sector rural como permanente proveedor de mano de obra barata para el sector moderno urbano, y por otra se resaltan los resultados negativos que puede acarrear la inserción económica de quienes migran del campo a la ciudad. Así, desde una perspectiva más actual se resalta la importancia que, por encima de la migración económica voluntaria, ha tenido la crisis humanitaria del desplazamiento forzado a partir de la década de 1990.

En este artículo pretendemos reconciliar estos dos enfoques tanto teórica como empíricamente. Desde el punto de vista teórico retomamos el enfoque de selección del migrante internacional postulado por Borjas (1987) y lo adaptamos al caso de la migración interna, analogando los migrantes forzados internacionales (refugiados) a los migrantes forzados internos (IDP, Internally Displaced Person, persona internamente desplazada) y considerando la eventualidad de que los desplazados no sólo experimenten una circunstancia de selección positiva (que es la considerada por Borjas como los migrantes asociados a las personas más hábiles, que alcanzan mayores ingresos y mejor desempeño laboral que los nativos), sino también negativa (población migrante asociada al componente inferior de la distribución de habilidades del lugar de origen).

Así, el objetivo de este artículo es determinar si la selección de los migrantes internos en Colombia en los mercados laborales urbanos ha sido positiva o negativa. Para lograr este propósito será necesaria, como punto de partida, una revisión sintética de los estudios que se han realizado sobre el proceso de migración interna en Colombia; luego plantear una plataforma teórica que supere las limitaciones de las teorías migratorias tradicionales, las cuales presentan trabas para formalizar el proceso de decisión de la migración involuntaria del desplazado, y explicar los resultados irregulares de su inserción económica en los entornos urbanos; finalmente se pretende identificar si ha existido una selección positiva o negativa de los migrantes internos en los mercados laborales colombianos, desagregando la causa de la migración y la duración del asentamiento.

Las fuentes de información que se utilizan son los módulos de fuerza laboral y de migración de la Encuesta Continua de Hogares de Colombia para el periodo 2001 a 2006, caracterizando dos modalidades de migración interna, una en términos cronológicos (los migrantes recientes y los que declararon haberse asentado en un periodo superior a cinco años) y la otra atendiendo a si la decisión de migrar ha sido voluntaria o no (migración económica o desplazamiento forzado).

El documento consta de seis partes. La primera es esta introducción; en la segunda se revisan los estudios existentes sobre migración interna en Colombia con especial atención en lo ocurrido en la segunda mitad del siglo XX; en la tercera parte se introduce el marco teórico de la selección del migrante, adaptado a la migración interna; en la cuarta se caracterizan los flujos migratorios recientes utilizando la información disponible en la Encuesta Continua de Hogares para los años 2001 a 2006; en la quinta parte se presentan las estimaciones empíricas y en la sexta las conclusiones.

Una revisión de los estudios sobre migración interna en Colombia

Durante los últimos 50 años Colombia ha experimentado una de las transformaciones demográficas más dinámicas y dramáticas de las ocurridas en los países en desarrollo. Uno de los elementos más notorios de dicho proceso es la migración interna.

Para el propósito de este documento hemos replanteado las diferentes perspectivas temáticas que han marcado los estudios sobre migración interna en Colombia durante este periodo de acuerdo con cinco criterios básicos: 1) ¿cuál ha sido la dinámica histórica del crecimiento poblacional en Colombia?, 2) ¿cuál ha sido la evolución histórica de su distribución rural y urbana?, 3) ¿cuáles han sido los niveles de movilidad migratoria interna de la población?, 4) ¿cuál es el perfil de los migrantes?, y finalmente una categoría adicional en la cual se clasifica este estudio, 5) ¿cuáles son las razones para migrar y cuáles los beneficios asociados a la migración en función de dichas razones?

¿Cómo ha crecido la población?

De acuerdo con Flórez (2000), el crecimiento de la población colombiana ha evolucionado de 1.8% a comienzos del siglo XX a un pico de crecimiento caracterizado por una tasa de 3% a comienzos de los sesenta, década que terminó con una tasa de crecimiento poblacional de 3.2% (Adams, 1969) y que era aun mayor en las áreas urbanas (Bernal y López, 1970). La tasa de crecimiento de la población se redujo en congruencia con la teoría de la transición demográfica a rangos de 1.8% en los noventa (Mesclier et al., 1999; Ibáñez y Vélez, 2003).

¿Cuál ha sido la evolución histórica de la distribución rural y urbana de la población?

La dinámica de la migración interna en Colombia se ha configurado de forma tal que el siglo XX fue el escenario histórico de la transformación del país de eminentemente rural a predominantemente urbano. La importancia de la población urbana se fue incrementando progresivamente; pasó de 31% del total en 1938, a 39% en 1951 y 52% en 1964, cuando se revirtió la tendencia histórica y la población urbana total de Colombia superó a la rural (Flórez, 2000; Posada et al., 1993).

La distribución de la población entre diferentes áreas urbanas fue relativamente homogénea; a diferencia de otros países latinoamericanos, no se concentró en una sola ciudad (Jefferson, 1939; Ortiz, 1957) sino que se extendió entre un conjunto de ciudades. Específicamente, mientras que en 1938 había en Colombia 16 ciudades con más de 200 000 habitantes, para 1964 eran 47 las que contaban con al menos este número de pobladores (Adams, 1969). Marmora (1979) calcula que la población en las zonas urbanas con más de 500 000 habitantes creció a una tasa de 782% entre 1951 y 1973. Para Mesclier et al. (1999) la mayor parte del crecimiento poblacional de las áreas urbanas debía su dinámica a la llegada de migrantes de las zonas rurales.

¿Cuáles han sido los niveles de movilidad migratoria interna de la población?

De acuerdo con los diferentes censos de población la dinámica migratoria interna de la población colombiana alcanzó su auge entre los años cincuenta y los sesenta del siglo pasado, lo cual es congruente con el cambio porcentual de la distribución de la población rural y urbana ya mencionada.

En este sentido, la movilidad interna de la población puede medirse de acuerdo con el porcentaje de la población total que reside en un lugar diferente del de su nacimiento, y dicha movilidad puede a su vez clasificarse en migración de largo plazo (cuando el individuo lleva más de cinco años en su nuevo lugar de residencia) y migración reciente (cuando lleva allí menos de cinco años).

Según Bernal y López (1970) en 1951 era migrante el 15% de la población. Entre 1951 y 1964 migraron a áreas urbanas 2 700 000 personas (36% de la población rural en 1951) y 400 000 migraron a nuevas áreas rurales de colonización (Adams, 1969). Para 1963 podía considerarse migrante 36% de la población total (Martine, 1975). De acuerdo con el Censo de Población de 1993 era migrante 40% de la población total, y de éste 15% era migrante reciente. Finalmente, mediante el cálculo del índice sintético de migración, Martínez (2001) encuentra que de acuerdo con la información de migración contenida en dicho censo, todo ciudadano colombiano migraría internamente al menos una vez en su vida.

¿Cuál es el perfil de los migrantes?

La mayor parte de la literatura sobre migración interna en Colombia se dirige a analizar las características de la autoselección positiva de los migrantes. A grandes rasgos, en términos de los migrantes económicos el proceso de migración interna ha exhibido los siguientes patrones de selección:

Los flujos migratorios de comienzos de los años 1960 y 1970 contaron con mayor primacía de migrantes de sexo femenino (Schultz, 1971; Martine, 1975; Fields, 1979).

El perfil de los migrantes estaba fuertemente relacionado con la región de procedencia. Así, los más calificados provenían de las clases altas de las ciudades intermedias, mientras los no calificados provenían de zonas rurales (Simmons y Cardona, 1972).

La educación es el principal factor de selección positiva; específicamente, entre más grande es la ciudad de destino, se puede esperar mayor nivel educativo promedio de los migrantes (Martine, 1975). Los diferenciales salariales entre los migrantes y los nativos se explican por las diferencias en los niveles educativos (Leibovich, 1995).

¿Cuáles son las razones para migrar y cuáles los resultados económicos de la migración en función de dichas razones?

La mayor parte de la literatura sobre migración interna en Colombia caracteriza la migración como un proceso económico racional y voluntario en el cual el individuo percibe la opción de migrar como una posibilidad de mejorar sus ingresos u obtener empleo.

En este orden de ideas, si bien los artículos de Fields (1979 y 1982) y Leibovich (1995), representan dos corrientes distintas del análisis económico de la migración, son paradigmáticos al enfatizar los determinantes económicos de la migración y los resultados laborales que dicho proceso acarrea para los individuos.

Por lo anterior y dada la persistencia histórica de episodios de violencia común o política en Colombia, resulta notoria la carencia de estudios que incluyan la violencia entre los determinantes de la migración y que a su vez analicen los resultados económicos que la migración forzada conlleva.

Una excepción es el estudio de Schultz (1971), que analiza los determinantes y consecuencias laborales de la migración económica y examina los efectos de la violencia rural sobre la migración hacia las zonas urbanas. De acuerdo con dicho estudio el único grupo etáreo, desagregado por sexo, cuyas tasas de migración no están relacionadas con la violencia rural es el de los varones entre 17 y 21 años (posiblemente por el servicio militar obligatorio). Schultz ofrece una estimación del impacto de la violencia política sobre la migración involuntaria; calcula que un asesinato de índole política ocasiona el desplazamiento de 18 personas residentes en el área rural que circunda el lugar del suceso.

Otra perspectiva alterna la ofrece Flórez (2003), quien combina las preguntas sobre los patrones de migración de los individuos contenidas en la Encuesta Nacional de Hogares, con las del módulo de informalidad de dicha encuesta, y mediante una aproximación de inducción inversa encuentra que gran parte de las características de los migrantes ocupados en el sector informal pueden asimilarse a las que enfrentarían los desplazados en su inserción al mercado laboral.

Caracterización descriptiva de la migración interna por medio de la Encuesta Continua de Hogares, 2001-2006

El módulo de migración incluido en el primer trimestre de la Encuesta Continua de Hogares para el periodo 2001 a 2006 permite un acercamiento detallado a las diferentes modalidades de migración. Para efectos de nuestro análisis hemos caracterizado dichas modalidades con dos criterios; uno es el cronológico, que separa a los migrantes en recientes (cuyo evento de migración ocurrió hace menos de cinco años) y de largo plazo (cuyo evento de migración ocurrió hace más de cinco años),1 y el otro es el relacionado con los determinantes de la decisión de migrar (su carácter voluntario o involuntario, con desplazamiento forzado).

El primer criterio analiza la forma diferenciada en que los migrantes de largo plazo pueden beneficiarse de la formación de redes formales e informales de carácter social o económico que les permitan insertarse en el ámbito laboral en forma más exitosa que los migrantes recientes. El segundo nos permitirá analizar la posibilidad de que las circunstancias económicas en que se desarrolla la inserción laboral de los migrantes se diferencien como consecuencia del carácter forzado o voluntario de la decisión de migrar.

Es aquí donde puede encontrarse uno de los elementos característicos de este trabajo. Dado que el cuestionario del módulo de migración de la Encuesta Continua de Hogares pregunta por las razones de la migración reciente y una de las posibles respuestas es “debido al orden público”, hemos asumido dicha respuesta como variable instrumental de la migración involuntaria y por ende del desplazamiento forzado.

De aquí en adelante consideraremos al desplazado forzado como un migrante interno que atribuyó su migración a razones relacionadas con el orden público. Aceptamos que nuestra elección es instrumental, pero recalcamos que es autocontenida y que los individuos que migran debido a razones de orden público están más cerca de los desplazados forzados que de los migrantes económicos. En el análisis de las variables descriptivas y en el marco teórico ofreceremos un sustento teórico y empírico a nuestra elección.

Principales elementos a destacar

La información disponible en la Encuesta Continua de Hogares entre 2001 y 2006 revela la permanencia de la migración interna en la dinámica poblacional colombiana. Para un país cuyas mayores transformaciones demográficas ocurrieron hace más de 30 años (Flórez, 2000; Martine, 1975; Mesclier et al., 1999), la incidencia de niveles promedio de migración de corto plazo (menos de 5 años) de 6% de la población total de las diez principales áreas metropolitanas refleja una alta movilidad geográfica; mayor aún si se considera la emigración de 1.6 millones de colombianos al exterior entre 1998 y 2006 (de acuerdo con los cálculos del Ministerio de Relaciones Exteriores).

En cuanto al fenómeno migratorio, se mantienen los patrones y las tendencias provenientes de la transformación demográfica que ocurrió en el siglo pasado. Así, entre los niveles de migración medidos como porcentaje de la población total (14% en los años 1950, 36% en los 1960, 22% en los 1970 y 40% en los 1990)2 podemos asimilar el que arroja nuestra caracterización: entre 2000 y 2006 más de 70% de la población total de las diez principales áreas metropolitanas3 pudo considerarse migrante, y más de 6% del total de dicha población fue migrante reciente.

Cabe anotar que si bien la estructura del cuestionario del módulo de migración permite discriminar entre la migración interdepartamental y la intradepartamental (el departamento es la unidad política que en otros países se denomina estado), dada la estructura heterogénea de las divisiones políticas departamentales no puede deducirse que la migración interdepartamental sea de larga distancia y la intradepartamental de corta; por lo tanto, no tiene sentido partir de ello para analizar los costos económicos de la migración, de ahí que no consideremos esta categorización dentro del análisis de nuestro estudio.

Características sociodemográficas de los diferentes tipos de migración

Al analizar los principales elementos característicos de las diversas cohortes migratorias se aprecia que la edad constituye un elemento claramente diferenciador, dado que la migración económica parece ser una estrategia laboral para los grupos de edad de 18 a 24 años y de 25 a 34 años en los cuales se concentra 72.15% de la migración económica.

Como es de esperarse, la migración involuntaria por motivos de orden público no parece tener un patrón diferenciado de acuerdo con el rango de edad. La migración de largo plazo es más frecuente entre los adultos de más de 45 años, lo cual resulta congruente con el hecho de que gran parte de la transformación demográfica entre el campo y la ciudad ocurrió en los años 1960, cuando estos individuos poseían en cierto modo el perfil etáreo que ahora es más representativo entre los migrantes recientes. Asimismo la migración parece ser selectiva en términos de sexo: las mujeres están más representadas entre los migrantes (tanto recientes como de largo plazo) que entre los nativos.

Por otra parte y de forma coherente con la teoría de capital humano, la migración económica se explica en gran parte por los niveles educativos de los migrantes, y en cierto modo este patrón da sustento a nuestra decisión de analogar la migración por cambio de empleo o búsqueda de mejora de ingresos con la migración económica. De tal manera, mientras 51.1% de los migrantes económicos cuenta con educación secundaria, este valor es de sólo 35% para los migrantes forzados; y más dramáticamente aún, si bien 24.1% de los migrantes económicos cuenta con educación superior, la proporción es de sólo 12% para los desplazados forzados en Colombia para 2006.4


Gráfica 1.

Perfil etáreo por cohorte migratoria para diez áreas metropolitanas de Colombia, 2000-2006


Finalmente, en cuanto a los niveles de ingreso es clara la precariedad del migrante forzado. Su ingreso salarial durante el periodo de análisis ha representado en promedio 62% del que percibe un migrante económico y un porcentaje semejante del ingreso salarial del nativo.

Marco teórico: migración voluntaria, migración forzada, autoselección y empleo

Hemos decidido suscribir nuestro estudio a los aspectos teóricos incluidos en la evaluación de patrones de autoselección en flujos migratorios. Dicha selección obedece a dos razones, una empírica y otra teórica. En cuanto a lo empírico, comparamos los resultados de nuestro estudio con los que se realizaron sobre migración interna en Colombia en los años 1970, y analizamos también el fenómeno del desplazamiento forzado valiéndonos de una variable instrumental para identificar los patrones de inserción laboral que han debido enfrentar los recientes flujos de migrantes forzados. En cuanto a la razón teórica, ante la carencia explícita de una teoría para el desplazamiento forzado (Castles, 2003) buscamos alternativas de formalización, dadas las escasas posibilidades de adaptar las teorías tradicionales de migración, que no incorporan las situaciones en que es involuntario el proceso de toma de decisiones de migración (Bach y Schraml, 1982). Ante la urgencia de huir para sobrevivir se trasladan a un segundo orden las consecuencias económicas de la migración geográfica.

Otro argumento teórico se relaciona con el sesgo de selección del migrante dados la calidad de su cohorte migratoria y el carácter voluntario o forzado de su decisión de migrar.

De tal manera, si bien el modelo de los beneficios esperados de la migración (del cual la referencia más recurrente en Colombia es el modelo de ingreso esperado de Harris y Todaro) tiene como pilar el modelo de autoselección de Roy (1951), el cual incluye la hipótesis de maximización de la riqueza, y cuya evolución histórica ha girado en torno a Sjaastad (1962), en dicha evolución se ha prestado muy poca o ninguna atención a los sesgos de selección, que son el núcleo del modelo de Roy. Así, no existe una teoría migratoria que dé cuenta de una configuración diferenciada para el proceso del desplazamiento forzado, dado que la literatura tradicional de la migración se ha centrado en diferenciar los beneficios esperados de la migración (neoclásica, nueva economía de la migración, mercados laborales segmentados, sistemas mundiales) y el capital social (asimilación e integración, causación acumulada, translocalidad).

En este orden de ideas, consideramos que la argumentación de Borjas (1982, 1985, 1987) en torno a la autoselección de los migrantes ofrece elementos conceptuales que permiten incluir las categorizaciones migratorias de acuerdo con los determinantes de la decisión de migrar (voluntaria o forzada) y sus consecuencias económicas, en particular las laborales. Este autor presenta una analogía entre los migrantes económicos (voluntarios) y los migrantes involuntarios; considera que la diferencia radica en el timing de la decisión de migración, puesto que los migrantes involuntarios tuvieron un proceso de planeación mínimo o nulo en la mayoría de los casos, por lo cual pueden esperarse resultados laborales irregulares.

Borjas asemeja la situación de un migrante voluntario con la de un trabajador que renuncia, mientras que la situación de un migrante forzado es similar a la de un trabajador despedido: “en ambos casos el individuo es ‘despedido’ de su lugar de trabajo (domicilio) y debe buscar nuevas oportunidades; los individuos que ‘renunciaron’ a su empleo (domicilio), por otra parte, han estado usualmente involucrados en la búsqueda activa de empleo y por lo tanto contarán con una ventaja adicional de corto plazo en la búsqueda de empleo” (Borjas, 1982: 345).

La implicación global de este planteamiento es que las diferencias en la naturaleza de la inmigración probablemente generarán desigualdades en las experiencias laborales iniciales de los migrantes en los lugares de recepción. Específicamente, con la clasificación del migrante presentada previamente y con el enfoque teórico provisto por Borjas, todo ello combinado con una metodología de corrección de sesgo de selección (Lee, 1978, 1979, 1982; Heckman, 1979; Heckman y Robb, 1983; Heckman y Sedlacek, 1985) se pueden ofrecer los elementos teóricos y empíricos que permitan estimar y sustentar teóricamente las posibles diferencias en la inserción laboral de los migrantes económicos y los migrantes involuntarios en las diez principales áreas urbanas de Colombia.

Autoselección, calidad de la cohorte migratoria y carácter económico o forzado de la decisión de migrar

Chiswick (1978, 1980) detectó en su trabajo pionero dos peculiaridades del desempeño laboral de los migrantes latinos dentro del mercado laboral estadounidense; la primera es que sus salarios crecieron rápidamente a medida que los trabajadores eran asimilados en el país; la segunda es que con este rápido crecimiento los salarios de dichos migrantes superan los salarios de los nativos si se comparan 10 o 15 años después del evento migratorio.

El primer hecho suele explicarlo la teoría del capital humano, que considera que los inmigrantes tienen mayores motivaciones que los nativos y por ello sus salarios crecen más rápidamente. El hecho de que tras cierto periodo los salarios de los migrantes superaran a los de los nativos se explicaba por ciertas características no observables de los migrantes. Se trataba de un grupo autoseleccionado y por lo tanto más capaz y motivado (Chiswick, 1978: 900).5

A este análisis básico se le incorporaron elementos metodológicos como la corrección del sesgo de selección mediante un modelo que combina la decisión y el resultado (Heckman, 1974, 1976, 1978; Lee, 1978, 1979), y por otra parte se reconoció la importancia de la calidad de la cohorte migratoria, incluyendo en la explicación de la selección positiva o negativa de los migrantes el nivel educativo, las habilidades y capacitación, y el efecto del carácter voluntario o involuntario de la decisión de migrar (migrante económico frente a migrante involuntario).

En cuanto a la explicación de la selección, Borjas presenta los posibles resultados económicos de un proceso migratorio entre dos lugares (0 y 1); denota Q 0 como el diferencial de ingreso entre un migrante promedio y un nativo promedio del lugar 0 y Q 1 como el diferencial de ingreso entre dicho migrante y un nativo promedio del lugar 1. La plataforma básica de este análisis se conoce como el modelo de Roy y se dirige a analizar el efecto de los sesgos de selección sobre las características no observables, de lo cual se derivan algunos hechos esperados por la teoría económica de la migración que se basa en modelos de capital humano, para los cuales la tasa de migración es: 1) menor entre mayor sea el ingreso medio en el lugar emisor, 2) mayor entre mayor sea el ingreso medio en el lugar receptor, y 3) menor entre mayor sea el costo de migración.

A partir de esta estructura básica se pueden analizar los sesgos de selección relacionados con el carácter voluntario o involuntario de la decisión de migrar. En estos términos, Borjas encuentra tres casos de interés:

  1. Selección positiva: Implica una combinación de Q 0 > 0 y Q 1 > 0, lo cual sugiere que las personas más hábiles son quienes migran y logran superar el desempeño laboral de los nativos del lugar receptor.
  2. Selección negativa: Implica valores de Q 0 < 0 y Q 1 < 0, en donde el lugar receptor atrae migrantes de la escala más baja de la distribución de habilidades del lugar emisor, los cuales tienen un desempeño laboral más deficiente que el de los nativos del lugar receptor.
  3. Selección de migrantes forzados: Q 0 < 0 y Q 1 > 0. Los migrantes involuntarios (cuya decisión de migrar es exógena y no se relaciona con su nivel de habilidades) superan el desempeño laboral de los nativos del lugar receptor.

Cabe reflexionar sobre algunos elementos de esta tipología. Primero, hemos refraseado la definición original de Borjas para superar el criterio excluyente que podría existir entre la migración internacional involuntaria (refugiado o solicitante de asilo) y la migración interna involuntaria (desplazamiento forzado) para generalizar la selección positiva del migrante forzado, sin importar su destino geográfico. Si bien puede criticarse este procedimiento, es una generalización taxonómica que es aceptada dentro del análisis conceptual de la migración.

Por otra parte, es conveniente reflexionar acerca de la visión optimista de Borjas sobre la migración internacional forzada, dado que no incluye en su tipología la posibilidad de una selección negativa de los refugiados; aunque con buena fe, basa su optimismo en el hecho de que el refugiado siente la presión de insertarse exitosamente en el mercado laboral del país receptor, toda vez que para él el retorno no es una opción.

Habiendo reconocido estas particularidades, consideramos conveniente sugerir un replanteamiento de estos tres criterios básicos de selección en razón de que, como bien lo menciona Chiswick (1978), los migrantes económicos son un grupo autoelegido y que por otra parte tanto la evidencia empírica (Ibáñez y Vélez, 2003) como la lógica teórica sugerirían la aparición de situaciones de selección negativa entre los migrantes involuntarios. Los casos de interés de Borjas podrían replantearse como:

  1. Autoselección positiva: una cohorte migratoria voluntaria de alta calidad que supera el desempeño laboral de los nativos.
  2. Autoselección negativa: una cohorte migratoria voluntaria de baja calidad que enfrenta un desempeño laboral peor que el de los nativos.
  3. Selección positiva del migrante involuntario: una cohorte migratoria involuntaria que supera el desempeño laboral de los nativos o el de los migrantes voluntarios.
  4. Selección negativa del migrante involuntario: una cohorte migratoria involuntaria que exhibe un desempeño laboral peor que el de los nativos y el de los migrantes voluntarios.

Este marco teórico ofrece dos notorias ventajas comparativas: 1) aborda la aparición de sesgos de selección entre cohortes de migrantes, y 2) ofrece una plataforma teórica que permite analizar los posibles efectos laborales de la migración involuntaria (en nuestro caso de carácter interno, es decir, el desplazamiento forzado).

Estimaciones de autoselección en los flujos migratorios internos en Colombia: acceso al empleo e ingresos asalariados

Conforme al propósito del marco en que se presentan los principales fundamentos teóricos de los estudios de autoselección en migrantes, donde se revalúa la importancia de las características de la cohorte migratoria (habilidades, nivel educativo y los sesgos que se presentan para su inserción al mercado laboral), analizaremos la importancia del carácter voluntario o involuntario de la decisión de migrar sobre dicho desempeño. Por tanto, nuestras estimaciones van dirigidas a abordar dichos elementos conceptuales.

Estimación de la probabilidad de ocupación

Para efectos de nuestro ejercicio utilizaremos el análisis logit para predecir la probabilidad de que un individuo sea categorizado como ocupado (OCUP). Se escoge esta metodología porque no requiere imponer ex ante el supuesto de la normalidad en los residuos y permite obtener la probabilidad y no sólo una regla de discriminación, como ocurre con otras metodologías.

Buscamos analizar la propensión de que un individuo esté ocupado. La esperanza de que el individuo i esté ocupado (y * i ) es una función lineal de las características del individuo y del hogar (z 1), y un componente aleatorio no observado (ε i ). La ecuación se puede escribir como:

[Formula ID: e1]
[1. ]

Inicialmente la variable y * i no es observable, pero el hecho que el individuo esté o no ocupado sí lo es, por lo que si se utiliza la variable dicótoma:

[Formula ID: e2]
[2. ]

Por tanto, la probabilidad que el individuo i esté ocupado (p o )es:

[Formula ID: e3]
[3. ]

donde F es la función de distribución acumulativa de ε i . Si suponemos que la forma funcional de F es logística, se obtiene el modelo logit. En ese caso:

[Formula ID: e4]
[4. ]

por lo que la probabilidad de que un individuo esté ocupado se redefine como:

[Formula ID: e5]
[5]

La información de las variables que se consideran para explicar la probabilidad de que un individuo se encuentre o no ocupado (z i ) se obtiene de la Encuesta Continua de Hogares para el periodo 2001 a 2006.6 Las variables que tomamos en cuenta en las estimaciones logit se mencionarán a continuación.7

En cuanto a nuestras hipótesis para identificar las dificultades en la inserción laboral, se evaluará la presencia de selección positiva o negativa de los migrantes recientes respecto a los migrantes de largo plazo y a los nativos. Así, el total de migrantes recientes se agrupó de acuerdo con las razones de migración; la variable proxy que se usó para identificar desplazamiento forzado (DESPLZF) fue de orden público; además se consideró migrantes económicos (MIGEC) a aquellos que arguyeron como motivos de migración la búsqueda de trabajo, razones laborales y, de acuerdo con las teorías de capital humano, la educación; asimismo existen otras causas de migración del individuo (OTROSMIG) como la salud, el traslado de hogar y el cambio de municipio.

Se toma la edad (EDAD) y la edad 2 (EDAD2), para probar si existen rendimientos marginales decrecientes respecto a esta variable, debido a que a mayor edad podría ser menor la probabilidad de estar ocupado. Asimismo, de acuerdo con las teorías de capital humano se tiene en cuenta el nivel educativo (NIVEL), puesto que una persona más calificada podría tener mayor probabilidad de encontrarse ocupada.

Por otro lado, se verifica si la variable dicotómica sexo (SEXO) tiene alguna incidencia en la probabilidad de que un individuo se encuentre ocupado, siendo 1 el sexo masculino. Asimismo se tiene en cuenta una variable dicotómica para el estado civil de los individuos debido a que si un individuo es responsable de un hogar podría verse obligado a ocuparse; se considerará 1 si se encuentra casado o en unión libre (CASAUL). Además se tiene en cuenta el número de personas ocupadas en el hogar (NOCUP) para evaluar los posibles efectos de un número alto o bajo de éstas sobre su probabilidad de obtener empleo.

Adicionalmente, en algunos textos se incluyen otras variables que se toman en cuenta para determinar el sesgo de selección, entre ellas la presencia de menores de 6 años en el hogar (HIJOS6), lo cual podría hacer menos probable la participación efectiva del individuo en el mercado laboral. Asimismo se controlaron con variables dicotómicas los años de 2001 a 2005 (AÑO), tomando 2006 como variable de control.

Estimación de la probabilidad de estar ocupado

La obtención de la predicción de que un individuo esté ocupado a partir del conjunto de variables explicativas mencionadas en la sección anterior es una forma de identificar las dificultades que enfrenta para insertarse dentro del mercado laboral. La elección del modelo de probabilidad de ocupación se basó en su bondad de ajuste a los datos8 y en el nivel de precisión al determinar a qué grupo (ocupados o desocupados) pertenecen los individuos de la muestra.9 En las estimaciones eliminamos las variables dummy de año porque presentaban problemas de colinealidad.

El cuadro 1 presenta los resultados de la estimación del modelo de probabilidad de ocupación para el periodo 2001 a 2006 en las diez principales áreas metropolitanas de Colombia10

Cuadro 1.

Modelo de probabilidad de ocupación (2001-2006)


TFN1* No significativo al 5 por ciento.

TFN2Fuente: Estimaciones propias con información de la Encuesta Continua de Hogares.


Como evidencia de un sesgo de selección positiva, se aprecia que entre los migrantes recientes tuvieran mayor probabilidad de encontrar empleo los migrantes económicos en comparación con los de largo plazo o los nativos, lo cual sugeriría características selectivas de los recientes flujos migratorios. Por otro lado se advierte que en igualdad de condiciones un desplazado tiene una menor probabilidad de obtener empleo que un migrante económico, nuestro grupo de control. En este caso estimamos su precaria inserción en el mercado de trabajo de la ciudad receptora. De acuerdo con la estimación estándar y el postulado teórico, dichas estimaciones muestran que la edad tiene una incidencia positiva pero decreciente en la probabilidad de estar ocupado.

Asimismo encontramos que los individuos de sexo masculino tienen mayor probabilidad de encontrarse ocupados. En cuanto a su estado marital, los que tienen algún tipo de responsabilidad, ya sea que se encuentren en unión libre o casados, tendrán más probabilidades de encontrarse ocupados. De la misma manera observamos que si el número de miembros ocupados en el hogar es mayor, existe más probabilidad de conseguir empleo. En cuanto a estos dos resultados conviene tener en cuenta dos posibles trade-offs: uno, el existente entre el estado marital del individuo y su probabilidad de obtener empleo frente a la calidad del empleo obtenido; y dos, la relación entre el número de miembros del hogar ocupados, las redes sociales de apoyo y los tiempos de búsqueda que los individuos pueden permitirse.

De otro lado, se encontró que los migrantes recientes que no cabían en ninguna de las anteriores categorizaciones tuvieron también una precaria inserción en el mercado laboral, puesto que probablemente no lograron acceder a información de vacantes e intermediación a través de redes.

De acuerdo con los estadísticos estándar, son adecuados el poder explicativo11 y el nivel predictivo12 del modelo. Por otra parte se estimaron los efectos marginales de cada una de las variables explicativas en la probabilidad de encontrarse ocupado (véase el cuadro 2).

Cuadro 2.

Efectos marginales


TFN3* No significativo al 5 por ciento.

TFN4Fuente: Estimaciones propias con información de la Encuesta Continua de Hogares.


Nuevamente destacan los resultados económicos de selección positiva de los migrantes voluntarios, pues se advierte que un migrante económico tiene 3.8% más probabilidades de encontrarse ocupado, y en cambio el desplazado forzado tiene 4.6% menos probabilidades, con lo que se reafirman los resultados de selección negativa del migrante involuntario. De la misma manera observamos que por cada año más de edad la probabilidad de que un individuo se encuentre ocupado aumenta 1.5%; sin embargo ese efecto va disminuyendo a medida que se hace mayor. Adicionalmente, si es hombre tiene 4.9% más probabilidades de encontrarse ocupado. Asimismo si su estado civil es casado o en unión libre sus probabilidades de encontrarse ocupado aumentan casi 5 por ciento.

Por cada miembro ocupado que se encontró en el hogar aumentó 2.4% la probabilidad de encontrarse ocupado. De otro lado, la presencia de niños menores de seis años en el hogar redujo la probabilidad de encontrar ocupado a un individuo en 2.7%, lo cual da indicios de sesgos de selección en la inserción laboral.

A continuación se emprenderá un análisis de los individuos que lograron insertarse al mercado laboral para identificar si hay entre ellos diferenciales salariales de acuerdo con sus características socioeconómicas o a su carácter migratorio.

Estimación de algunos determinantes salariales

Para estudiar los determinantes de los ingresos planteamos el modelo minceriano, incorporando la variable de migración reciente de acuerdo con las razones de migración y corrigiendo el sesgo de selección de los ingresos con el método de máxima verosimilitud de Heckman. En este orden de ideas, tal y como Gamboa y Forero (2006), no imponemos ex ante la restricción de elasticidad unitaria del ingreso laboral respecto a las horas trabajadas que originalmente impone Mincer (1974); de esta manera tomamos el logaritmo de las horas trabajadas al mes como variable explicativa.

Siguiendo el modelo de selección de Gronau (1974), Lewis (1974) y Heckman (1976), la ecuación que determina los factores que inciden sobre el ingreso es:

[Formula ID: e7]
[6. ]

siendo la variable dependiente (y j ) el logaritmo del ingreso laboral mensual (LSALTOT)13. En el caso de las variables independientes (x j ) se tienen los años de educación (AEDU); la experiencia potencial (EXPERENCIA) y la experiencia potencial 2 (EXPERENCIA2) para probar si existen rendimientos marginales decrecientes; el logaritmo del número de las horas mensuales trabajadas (LHORASL); las razones por las cuales los individuos han migrado recientemente, puesto que podrían tener ingresos más altos si existe selección positiva de los migrantes que se insertaron al mercado laboral.

Se considera que la variable dependiente no siempre es observada, por lo que es necesario realizar una estimación subyacente. Por tanto, la variable dependiente para la observación j es observada si la ecuación de selección es mayor que cero:

[Formula ID: e8]
[7. ]

Las variables z j utilizadas por nosotros dentro de la ecuación de selección son la edad (EDAD) y la EDAD 2 (EDAD2), si la persona es jefe de hogar (JEFE), si es casada o en unión libre (CASAUL), el sexo (SEXO), el número de menores de seis años en el hogar (HIJOS6) y el año (AÑO).

Siendo:

[Formula ID: e9]
[8. ]

Se deduce que cuando ρ ≠ 0, las técnicas de regresión estándar aplicadas a la ecuación [6] producen resultados sesgados. Por tanto, el modelo Heckman estimado por máxima verosimilitud provee estimadores consistentes y asintóticamente eficientes para todos los parámetros.

Presentamos la estimación del modelo del ingreso salarial para el periodo 2001 al 2006 en las diez principales ciudades de Colombia en el cuadro 3. Al corregir el sesgo de selección mediante el método de Heckman se encuentra que el hallazgo más importante de este ejercicio es la confirmación de un patrón de selección positiva en la cohorte migratoria reciente que se movió voluntariamente, dado que en nuestra estimación los migrantes que consideramos económicos presentaron una relación positiva con el ingreso salarial. Además observamos que el retorno de la educación fue superior a 6% para el periodo 2001 a 2006. Nuestras estimaciones muestran también que la experiencia potencial tiene una incidencia positiva pero decreciente sobre los ingresos laborales; esta conclusión debe tomarse con cautela dado el carácter instrumental con el cual se construyó dicha variable.

Cuadro 3.

Estimación de algunos determinantes del ingreso laboral


TFN5* No significativo al 5 por ciento.

TFN6Fuente: Estimaciones propias con información de la Encuesta Continua de Hogares.


Asimismo advertimos la inelasticidad de las horas trabajadas respecto al ingreso laboral, dado que una hora adicional de trabajo sólo se remuneró en 63%, lo cual, en nuestro criterio, sería coherente con la reforma laboral de la Ley 789 de 2003, que entre otros aspectos disminuyó el recargo de pago a las horas extra.

Comentarios finales

Por medio de este artículo intentamos cubrir el vacío que encontramos en la literatura acerca de la diferenciación en los resultados económicos de los migrantes internos, de acuerdo con las causas de la migración y el tiempo de permanencia en el domicilio ubicado en el lugar de recepción.

De esta manera, basados en la información de la Encuesta Continua de Hogares de Colombia entre 2001 y 2006, hemos caracterizado los flujos migratorios mediante dos criterios. El primero es cronológico, y divide a los migrantes entre migrantes recientes, cuyo evento de migración tuvo lugar hace cinco años o menos; y migrantes de largo plazo, cuya migración ocurrió más allá de dicho periodo. El segundo criterio es de tipología, el cual diferencia a los migrantes de acuerdo con las razones que argumentaron para haber migrado. Instrumentalmente analogamos a los que se trasladaron debido a cambio de empleo, educación o búsqueda de empleo como migrantes económicos, y a los que declararon haberse trasladado debido a razones de orden público, como migrantes forzados o desplazados.

Una vez caracterizados estos flujos migratorios procedimos a ofrecer un marco teórico que permitiese abordar el concepto de desplazamiento forzado dentro del análisis de las consecuencias económicas de la migración. Utilizando los elementos teóricos de selección del migrante (positiva, negativa y del refugiado) provistos por Borjas (1982, 1985, 1987), dimos relevancia a dos cuestiones centrales en el proceso migratorio: el efecto de la calidad de la cohorte de migrantes a analizar y el carácter voluntario o involuntario de la decisión de migrar.

Con el afán de evaluar estos dos criterios, la selección y calidad de la cohorte migratoria, y el efecto laboral de la decisión involuntaria de desplazamiento en comparación a la decisión voluntaria de migración económica, se analizó la información proveniente del módulo de migración de la Encuesta Continua de Hogares, con una cobertura válida para las 10 principales áreas metropolitanas de Colombia.

Nuestros resultados destacan y sustentan la existencia de elementos de selección positiva en la cohorte migratoria interna que se ha presentado en las diez principales áreas urbanas de Colombia en los últimos diez años, compuesta por migrantes económicos voluntarios. Por otro lado, los resultados empíricos del desplazamiento forzado demuestran el diferencial en la inserción laboral que afecta al desplazado y que, parafraseando a Borjas en su análisis en cuanto a los migrantes internacionales y los refugiados políticos, muestra las consecuencias de la falta de un proceso planeado de migración económica. Dicho diferencial negativo se refleja en nuestro caso en que, de acuerdo con nuestras estimaciones y en igualdad de condiciones con un migrante económico, un desplazado tiene una probabilidad menor de obtener un empleo asalariado.

Como dirección de trabajo posterior a este documento pretendemos analizar a fondo la cohorte migratoria involuntaria y evaluar si ésta exhibe patrones semejantes a los que han sido detectados en las encuestas a desplazados, tales como las realizadas por Meertens y Segura-Escobar (1996), Neira (2004), Ibáñez y Querubín (2003) e Ibáñez y Vélez (2003).





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Notas al pie:

Notas
1.

fn1 Reconocemos aquí la limitación metodológica de Flórez (2003) sobre la definición de nativo, pues las preguntas sobre migración interna no diferencian para el caso del nativo su residencia en el área rural de la zona urbana de donde es nativo, ni su traslado a las cercanías, con lo cual se subestima el nivel real de la migración interna.

2.

fn2 Calculado con base en los censos de población de 1951, 1963, 1973 y 1993 (Bernal y López, 1970; Martine, 1975; Schultz, 1971; Fields, 1979; Mesclier et al., 1999).

3.

fn3 La delimitación espacial del estudio se debe a que la Encuesta Continua de Hogares, 2001-2005 tuvo representatividad en las 10 principales áreas metropolitanas de Colombia.

4.

fn4 Este porcentaje podría estar subestimado porque, por ejemplo, la población con mayor escolaridad podría haber migrado a otros países.

5.

fn5 Otras referencias de interés en el campo de la autoselección del migrante son: Antel, 1980; Nakosteem y Zimmer, 1980; Da Vanzo y Hosek, 1980; Robinson y Tomes, 1982; Islam, 1985; Borjas, 1990; y Lanzona, 1998.

6.

fn6 La información que se utiliza proviene de la ECH de enero a marzo de cada uno de los años analizados, dado que en dichas etapas se incluye el modulo de migración.

7.

fn7 Como primera medida se probó que no existe correlación entre las variables.

8.

fn8 Se midió por la gráfica de la bondad de ajuste, por el test de Wald y por el pseudo R2.

9.

fn9 El punto de corte de probabilidad de pasar de un grupo a otro fue fijado de acuerdo con el punto de corte donde se tiene la misma probabilidad de encontrar un ocupado correctamente (sensibilidad) que un desocupado correctamente (especificidad).

10.

fn10 Estas ciudades son: Medellín, Barranquilla, Bogotá, Manizales, Montería, Pasto, Pereira, Bucaramanga, Ibagué y Cali.

11.

fn11 El test de Wald muestra que los coeficientes son estadísticamente diferentes de cero, así como el poder explicativo del modelo mostrado por los pseudo R2.

12.

fn12 Es mayor al 67 por ciento.

13.

fn13 Incluye el pago en especie.

*.

fn16 Esta investigación se desarrolló con el apoyo de la Universidad Militar Nueva Granada. Agradecemos adicionalmente el respaldo institucional de la Universidad del Rosario. Las afirmaciones aquí realizadas son responsabilidad única de los autores.


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